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Jornada de las Familias

SSVM Jornada de las Familias

“La familia que reza unida, permanece unida" (San Juan Pablo II)

1 de Mayo de 2017

La Jornada de las Familias tuvo lugar en Montefiascone (VT) en el Seminario del IVE, organizada junto con los Padres y seminaristas del IVE.

Participaron más de 800 personas, muchísimas familias con sus hijos que vinieron desde distintas partes de Italia.  En la mañana, después de un pequeño copetín, comenzó la jornada con un saludo y una presentación Padre Provincial, Ernesto Caparros, IVE. Seguidamente, el Padre Marcelo Lattanzio, IVE, dictó una conferencia sobre “cómo vivir las virtudes en la familia”.  Fue una conferencia muy seguida por todos los presentes por su simplicidad y, al mismo tiempo, la profundidad y sustancia del tema. Después del almuerzo, que transcurrió en un gran clima de alegría, con un fogón animado por los Padres y con la participación de algunas hermanas que presentaron distintos cantos, se retomaron las conferencias. Esta vez habló la Familia Adami sobre los métodos naturales en el matrimonio, con el título: “Acogerse con alegría como don de sí: métodos naturales como estilo de vida”, otro tema de gran actualidad.

Inmediatamente después, nos dirigimos caminando en procesión con nuestra “Virgen de Luján” hacia la Catedral, donde rezamos el Santo Rosario y se celebró la Santa Misa.  En la Misa, algunos laicos hicieron su ingreso oficial a la Tercera Orden Secular de nuestra Familia Religiosa y se consagraron a la Santísima Virgen María con el voto de consagración de San Luis María Grignion de Montfort. Dice San Juan Pablo II, “… la entrega a María tal como la presenta San Luis María Grignion de Montfort, es el mejor medio de participar con provecho y eficacia de esta realidad para extraer de ella y compartir con los demás unas riquezas inefables…” (Constituciones. 83).

Recemos para que esta Jornada sea, para todos los que han participado de ella, fuente viva para profundizar, descubrir, iniciar una vida familiar más unida y santa.  En nuestra familia religiosa buscamos cultivar, con la oración en común y el testimonio de la vida, el espíritu de familia, de modo que todos nosotros, religiosos y laicos, “comprometamos todas nuestras fuerzas para inculturar el Evangelio, o sea, para prolongar la Encarnación en todo hombre, en todo el hombre y en todas las manifestaciones del hombre…” (Constituciones, 5).